jueves, 1 de noviembre de 2007

soy capaz de cruzar de vereda, aunque no sea necesario, para pasar por un delicatessen, pararme frente a la vidriera y admirar los quesos, jamones, lomos horneados y tomates confitados.

2 comentarios:

Roedor dijo...

¿Sólo para eso?

Abandone su actitud voyeurista, querida, y déjese caer en los brazos de la tentación.

Vero dijo...

A mi me pasa lo mismo con las vidrieras de las panaderias...lemon pie, trata de frutas...panes saborizados, lenguitas....dulce o saladao mmmmmmm,...despues de dos meses de dieta estricta, solo como con los ojos.