miércoles, 8 de agosto de 2007

17/19

El otro día en el cumpleaños de mi primo, todos sentados en una mesa larga como de 20 personas, hablábamos sobre el amor, el matrimonio, la convivencia (mi primo se acaba de separar) y en eso mi papá rescata dos anécdotas que le gusta repetir cada tanto.
La primera ocurrió algún día de octubre de 1995. Yo no la tengo grabada, pero él si. Ese día, después de cenar, anuncié: “Papá, acabo de conocer al hombre de mi vida”. Mi papá dice que pronuncié la frase con tanta seguridad que enseguida se dio cuenta de que la cosa iba en serio. “Y eso que solo tenías 17 años”.
La segunda ocurrió algún día de junio de 1998. Tenía dos meses de embarazo pero me daba terror enfrentar a mi papá. Me acuerdo de que estábamos haciendo sobremesa y en un momento me fui al baño. Rodrigo aprovechó la oportunidad para contarle a mi papá. Según él, Rodrigo le dijo: “Tengo una mala y una buena noticia para darle”. Entonces mi papá, “empezá con la mala”. “La mala es que Cecilia está embarazada”. Cuando mi papá se repuso, le preguntó: “¿y la buena?”. “La buena es que va a ser abuelo”. Volví del baño y me di cuenta que todo lo que temía ya había ocurrido. Mi papá lloraba contra su voluntad y nosotros lo mirabamos esperando que hablara. Entonces dijo (esto sí que me quedó grabado): “No voy a decir nada de lo que después pueda arrepentirme”. Y se quedó callado.

15 comentarios:

lo dijo...

que grosso (groso? grossso?) tu papa.

Conz dijo...

muy groso
MUY

Rosario dijo...

jajaja, me encantan estas anecdotas!!! Cuando mis viejos le contaron a mi abuela que mama estaba embarazada (de mi), ella les dijo "que me hicieron???" a lo que Papi le contesto "A vos, nada!"
jajajaa, y despues se transforman en abuelos chochos! O no?
Besote

Roedor dijo...

No sé qué tiene de groso el padre de la ceci, quien según el relato sólo quedó demudado ante la declaración, esta vez sí, más que ingeniosa del "infractor".

Es una manera simpática de denunciar el horror que representa (o representaba) para un padre que a la nena le hayan llenado la canasta, como decían en mi barrio.

Charlotte dijo...

Sabio, sabio.

dulcinea dijo...

Roedor, me saco el sombrero ante tu comentario.

Desiree dijo...

Me encantó lo de "conocí al hombre de mi vida"

Roedor dijo...

dulcinea, si se saca otras cosas podemos seguir hablando...

Me refiero a la careta, porque voy al link y me cruzo con la barrera y no paso de ahí.

¿O en qué estaba pensando, che?

dulcinea dijo...

Ay, Roedor, tiempo al tiempo...

Roedor dijo...

Ay, dama del Toboso, a cuántos caballeros fidalgos le dirá lo mismo...

Disculpe, yéid, por la desvirtuación: esto se está transformando en un centro de contactos de no tan solos y no tan solas...

Jade dijo...

jajaja...roedor...eso es exactamente lo iba a decir. me convirtieron el blog en una página de solos y solas!!

Roedor dijo...

Yo no dije eso, che.

No estoy solo, pero con la dulcinea me encantaría estar solo un par de horas.

dulcinea dijo...

Perdón Jade, pero no resisto la tentación de contestarle.
Ay Roedor, casi casi podría asegurar que esta Dulcinea no es un sueño que se pueda compartir sólo durante un par de horas. Y tampoco está sola. Igual, estar por un ratito alojada en la fantasía de este hidalgo caballero, fue.............!

Roedor dijo...

Dulcinea, ¿quién dijo que no estar sola es obstáculo para algo?

A partir de ahora le escribiré cartas todos los días, como decían las heroínas románticas protagonistas de novelas de alguna de las Brontë o la Eyre o esa gente.

Pachu dijo...

Muy tierno!